domingo, 4 de octubre de 2009

RI-SUEÑA

Qué risueña sos cuando con la mano te tapás la boca,
perpleja, con tus uñas rojas.
(Y pensar que jamás te vi con las uñas así) siempre tan torpe y tosca, con tu pulso imposible.
Tu pulso imposible. Imposible


Esos párpados que alguna vez fueron mariposas en mí,
siempre con pestañas claras y finitas,
me llevan de visita entre sábanas que no pican, y toallones suaves.

Muñequita tan chiquita y frágil, no me busques más entre los sacos,
no te me vueles con cualquier viento.
Siempre vólatil.

Sé muy bien que acudirte no puedo, y perdoname el lugar que elegí para vos.
Era lo más lejos de mi almohada. Lo más lejos de la puerta.
Vos te imaginabas que si un día nos peinábamos distintos, tu lugar estaba asignado.
No hay siquiera necesidad que me espíes..

El paseo diario está prometido, (no me olvido de mí, no te olvido de mí)
al menos cuando te llevo puesta en mis rodillas, aunque a veces te resbales y caigas en mis tobillos.
Yo te dejo deambular. Porque vaya uno a saber cuánto podés llegar a tardar, divagando en el asfalto, husmeando entre zapatos y paraguas.

domingo, 31 de mayo de 2009

Siquesoyde aire

No me lo discutas,
Si que soy de aire, de mucho aire.

Eso no me impide flotar en el agua con vos,
te abrazo mucho,me cuelgo, casi te asfixio, pero mío, no te escapes,no me dejes flotar sola que sino levito y me voy volando.

Menos mal que me ayudas a hundirme un ratito en el agua, así descansamos y los pies se relajan,

y yo te sigo apretujando,de paso miro a los demás y soy una egoísta porque yo soy laúnica que flota en el agua siendo deaire.

no me lo discutas más, soy de aire y se acabó.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Hermoso día feo

Que lindo cuando me prometiste lloverme toda,
si tan solo bastó que me hagas acordar de ese frío que empuja las hojitas amarillas como una alfombra larga que va de esquina en esquina y duerme abajo de los autos,
y que juramos no ponernos locos el día que nos toque ponernos un abrigo, después de tanto tiempo.

Yo espero que me lluevas otra vez, pero sobretodo que me lluevas torrencialmente, si es posible con truenos que asusten a la gente,
nada de lloviznas finitas (aunque debo confesar que me hacen reír tímidamente).

Es un ida en vuelta en colectivo, del centro hasta mi habitación,
y las nubes se ponen tan grises, tan tupido, tan denso, a punto de vomitar un gris oscuro, que están esperando a que llegues, para relajarse y lloverme. Lloverme adentro de casa. Lloverme en mi habitación.

Lloverme incluso hasta dentro del placard. Lloverme sobre los brazos, lloverme sobre mi estómago, pero bien adentro mío.

lunes, 6 de abril de 2009

Tenía que pasarse

No puedo creerlo, ya me siento de jueves otra vez

Estoy desbordada de un solo color, y mis palabras se estiran, toman velocidad, corren hasta la esquina y vuelven saltando como idiotas pero tiernas a la vez,

Esta indecisión gustativa está eléctrica como el agua que se dispara a chorros cuando pega con una cuchara,
Ya no puedo prohibirte bajo ningún aspecto que sueñes con esa vez que prometí acariciarte y comerte con los párpados.

Si tan solo me bastaran los dedos para enumerar las veces que jugamos carreras de mente, conciencia y velocidad, y vos me ganabas claro, tenés las piernas mucho más largas, y no me valía, pero no me dejabas ni discutir esa injusticia.

Vos, que pensabas que cada vez que me tirabas un beso yo lloraba dentro mío a mansalva,
ni te imaginabas que en ese momento me reía por dentro imaginándote sin ropa, y ahí nomás el escalofrío desagradable y unas terribles ganas de dormir sola, muy sola.

domingo, 15 de marzo de 2009

Haceme el favor

Yo te pido que no me dejes sacarme la ropa en mitad del vagón,
que me prohibas meterme los dedos en la naríz
que me reduzcas hasta ser una moneda plateada y llevarme en el agujero de tu bolsillo, y que nunca me uses ni para dar limosna.


Yo te pido ser ese papel importante que te olvidaste sobre tu cama,
que me rasques los tobillos con una frazada,
que al pronunciar mi nombre te vuelvas tartamudo por ese instante, así me nombrás más tiempo que de costumbre.

Te pido que me pongas las medias del lado de adentro, mientras trato de desperezarme a la mañana,
que me obligues a pararme derepente de la silla cuando hace calor así me mareo,
que me tapes los ojos con un pañuelo y me subas a un colectivo,
que me guardes en una servilleta un suspiro con gusto a lo que acabas de comer, un bostezo con olor a vino y un ronquido seco.

sábado, 28 de febrero de 2009

Articulaciones

Quiero completarte,
yo se que soy la culpable de haberte desarmado aquella vez.

No se como hacer para pedirte disculpas, ya dificilmente puedas perdonarme. No porque no quieras, si no porque te faltan partes.

Yo te juro que no quise ser cruel. Fue un instante que se me escapó de las manos e inevitablemente, como si fueses un palo de bowling, volaste por el aire. Y te desarmaste todo.
Mirá, me acuerdo y se me eriza la piel.

Tengo tan fresco el recuerdo de levantarme los tres días siguientes y ver que llovían al lado de mi ventana, todas tus uñas.
Es más, es el día de hoy que camino por la calle y veo al lado de algún que otro árbol, una de tus pestañas.

Pienso en tus dedos y me pongo mal. A veces me da impresión, saber que tengo en la heladera guardada tu laringe y tu sentido común.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Preguntame lo que quieras

Disculpá, te hago una consulta?

- Sí, claro, decime.

¿Me dejás morderte con mis párpados y hacerte ventosa con la naríz mientras te paso mi rostro por la espalda?

- Sí, es acá nomás. Al fondo, doblando a la izquierda.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Cuadro congelado

Aunque pude volver por ese empedrado sin revoltijos en el estómago,

te busqué en el círculo más chico del vidrio, ese amarillo traslúcido de la ventana casi asfixiante de un baño en un lugar desconocido.

Demás está decir que te encontré en cada azulejo, y vos, desconsiderado, me tirabas con serpentinas y te reías cuando la misma me cortaba la piel de entre los dedos.
Además eran horribles esos colores.

Mejor cierro mis ojos, no quiero ni saber dónde estoy.

Me siento en un banco en medio del suelo de madera y alguien me mira como si estuviese abrazado a mí y conversándome, logrando hacerme reír. Entonces me levanto, voy corriendo tratando de no pisar mal e irme al suelo, y me acuesto en mitad de la noche, muchas estrellas, y yo hago fuerza porque nadie me vea y a la vez, todos me miran, porque me tiro boca abajo con los brazos debajo de la frente y pataleo.

Esa ropa de verano no me ayuda mucho, y fuera de tus días se aún que estoy más adentro todavía.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Suelo sentir

que estoy en el suelo
y de pronto en la terraza del edificio más próximo a la Av. Sta Fé. no se a qué altura realmente.

Me pregunto dónde habrá ido a parar la cantidad de comida que ingerimos mirándonos y riéndo a la vez. Ya debe ser parte de mi sangre. Parte de mis glóbulos blancos.
Parte de mí.

Y otra vez suelo sentir,

que voy de abajo hacia arriba de vez en cuando.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Fuera de lo común

Si bien nunca utilizé este espacio para mostrar mis trabajos, me tomo el atrevimiento de dejar un link de Clarín digital, en donde salió publicada una nota sobre los Hostels, y con ella, un documental que realizé acerca de esta nueva tendencia.

http://www.ciudad.com.ar/2008/11/04/actualidad/01795794.html

(está reducido según los parámetros de la nota)

lunes, 27 de octubre de 2008

hoy era el día

estaba totalmente segura,

Si bien, en dos andenes diferentes vi a dos personas con el saco mal abotonado (léase un botón metido en el ojal equivocado), la puerta del tren paró justo delante mío.

Qué alegría inmensa sentí. Pude elegir el lugar donde dormir siete estaciones mientras apoyaba mi cabeza en una mano, y la gente pensaba que estaba preocupada por algo.

Pero no era así. Nomás hablaba conmigo hasta que dos lapiceras cortaron mi conexión con el mundo subconciente y el chico de remera de colores se rió de mí.

domingo, 12 de octubre de 2008

frag/men/ta/da por la misma ciudad

Sólo mi mente y yo sabemos una verdad,
también pudimos comprobar,
que caminar cuarenta cuadras con botas sobre el asfalto puede llegar a doler

como andar por la calle equivocada sabiendo que lo es,
y sentir que un brazo sube hasta el séptimo piso del edificio más alto,
que las rodillas se rompen en 25 pedacitos cada una,
los ojos se pegan a los talones,
y la espalda se toma un colectivo que viaja en dirección contraria.

Salir disparado caminando a toda velocidad,
e ir sin rumbo, sin saber a dónde realmente nos dirigimos,

porque el alma navega por el piso entre los pies de la gente,
sólo las piernas se mueven alternadamente a 60 km/h con tal de huír y al fin, poder poner la cara que uno quiere.

Para después, retratarla.
Y al otro día al despertar, sienta que el momento de calamidad ya no es para tanto.

Ya las partes vuelven solas, la ciudad las sigue fragmentando, pero a las doce de la noche regresan.

sábado, 27 de septiembre de 2008

menos mal

que no nos aguantamos más

pero igual nos agarra cuando pensamos en viajar en taxi


mirá, mejor me callo.
no sea cosa de arruinar un día primaveral

lunes, 15 de septiembre de 2008

Amenazas a las pestañas de abajo

Hoy estamos sobrios,
como casi siempre y nunca.

Seguimos en la búsqueda.
yo tú él
ella

lunes, 8 de septiembre de 2008

- A veces me parezco a un par -

El pie derecho se le torcía un poco, porque tenía roto el zapato, aunque de terca no lo quería hacer a un lado.

Algo escuché que ella le decía a no se quién, que sabía que había sido pensada casi un día entero. Y que por ende, había dolido.
El otro le preguntaba cómo podía tener tal certeza, pero igual se reía porque en el fondo, le creía absolutamente todo.

Una manito que acaricia la suavidad de la comisura de los labios, le generaba una insostenible carcajada que hasta le daban naúseas y terminaba llorando porque no podía parar de reír...

¿Cómo no traer en sueños, a semejantes disparates inocentes y tan demostrativos de la locura pícara que lleva encima? ¿Cómo no pensar en imágenes?

Al fin y al cabo, nunca dijo que le aborrecía tal cosa. Así que mejor, me atengo.

martes, 26 de agosto de 2008

un brushing en el anden

Int / - Dimensión desconocida - / Noche

Oscuridad. Luz apagada

X: - ¿Me vas a seguir dando esos besos con la boca cerrada, asi de fríos?
X2: - Si. No me lavé bien los dientes.
X: - Dejame ver tus letras
X2: - No me obligues

Luz encendida. X sentado en una silla y X2 sentada encima de X.

X: - Estas muy fea así peinada.
X2: - ¿Viste que soy de verdad?
X: - Es cierto, igual te quiero.

Int / - Túneles línea F - / Día.

Dentro del vagón. X2, sentada al lado de Y, lo mira de arriba a abajo.
X2: - Disculpame, ¿te puedo hacer una pregunta?
Y: - Sí, decíme.
X2: - ¿Qué perfume usas?

miércoles, 13 de agosto de 2008

Es como si

- viajásemos en tren y yo te lea un libro



- mirase por la ventana un balcón y de pronto me encuentre allí mismo



- esperando dormirme fije mi mirada en el termostato y piense dónde realmente (pero no sinceramente) debería estar.






- me mordiese la boca por dentro



- me mordieses



- me ahogase dos segundos larguísimos mientras me lavo los dientes

miércoles, 30 de julio de 2008

de placard

tomé conciencia que la ropa que tengo y uso todos los días,
jamás la viste.

Renové mi vestuario y siento que el pantalón que llevo puesto lo tengo hace mucho tiempo.
Y vos no lo viste-

Hasta el calzado, hasta el cansancio

sábado, 26 de julio de 2008

sin querer flaqueó - (las palabras a continuación, tienen otro sentido)

a veces una persona, ¿puede ser tan imbécil para dejarse partir al medio por la municipalidad?

si.


no pasa nada,

a cualquiera se le puede torcer la rodilla después de intentar hacer equilibrio

pero

me ríe. SI. Me hace REIR


lunes, 21 de julio de 2008

no me frustro si me salió todo aguado

La semana pasada envidié a un perro por ser perro
y por no preocuparse por un exámen.

Me gustó imaginarme como una persona que viaja en subte con auriculares puestos,
viaja con 4 sentidos a la realidad y 1 sentido en el limbo con su estado alfa,
mientras el tren anda.


Tuve mucho frío en los pies cuando me fui a dormir,
y no podía pegar un ojo
ya no pensaba en eso que me perturbaba
Pensaba que ya no pensaba tanto como antes.

Me empezó a doler el cerebro porque me imaginaba que pensar hacía doler las arterias
y no quería saber más nada.

y ahí nomás,
el temblor corporal,
el escalofrío-