miércoles, 20 de enero de 2010

Una tuerca para este tornillo

- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.
- No, mirá, me quedan solo estas...pero no creo que te vayan, sos muy linda.

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- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.
- A ver, dejame fijarme...
- ...
- Ahora que te veo, creo que no me quedan de las que me pedís...¿Estás comiendo bien vos?
- Sí, ¿Qué tiene que ver? yo quiero una tuerca, para este tornillo . (Leves nervios)

- No, lamento desilusionarte...no tengo más.

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- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.
- (Risas)
- ¿De qué se ríe?
- No nada, es que es medio difícil en esta época del año conseguir una tuerca para ese tornillo.
- No me diga eso, porque hace bastante tiempo que me dicen lo mismo. Yo solo quiero una tuerca para este tornillo. (Luego, leve sollozo)
- Mirá, ¿Sabés dónde se me ocurre que puede haber?
- ¿Dónde? - (Leve deglución de sollozo)
- Tenés que cruzar esta avenida, después vas dos cuadras más en contra de los autos, y ahí seguro que encontrás.

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- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.

- Dejame averiguarte.

- No, necesito ya, una tuerca para este tornillo. No puedo dejar que me averigües. No quiero que me averigües. Si querés investigame, pero es la última vez que te lo digo.

miércoles, 13 de enero de 2010

FRANCA

Sí, ya se...cada día estoy más suavecita. Aparte parece increible que suceda así, que cada vez que esos dedos caminan, es como algo al instante, ya, sí, asi...algo ya, que me ponga así de suave.

Esc 08

INT - HAB. - NOCHE

Hola, si, estás vos al lado mío. Bueno, no, no parece.
Yo creo que si seguís con esa respiración poco respetuosa, me voy a seguir haciendo la dormida.

SI.

Lo decidí.

Apretujame, haceme cosquillas, y yo voy a estar dormida. Hasta incluso voy a hacerme la que hablo mientras duerme, y voy a decir, "¿Qué pasa Franco?" y me voy a hacer la que pone cara de triste como si me obligacen a despertar después de tres horas de sueño nomás.
Vos me vas a preguntar quién es Franco y yo te voy a decir, que no conozco a ningún Franco, y me voy a reír excusándome con que deliré.

Si no me preguntás, me voy a levantar como asustada, brusca post pesadilla y te voy a agarrar la cara con una mano, un poco fuerte tal vez y voy a decirte que soñé con un Franco.

Me estás pertubando cada vez más, pienso ponerme encima tuyo y decirte como muchas "E", la palabra "Qué" QUE QUE QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
y obvio, no vas a entender nada, algo que para mi es mejor, porque quiero lograr ese estado incomprensible.

Acariciame un rato, no sabés donde, yo te digo. Pero después reite un rato, me ponés nerviosa, me voy a hacer la dormida otra vez si no decís algo,

...

Está bien, no digas nada, dejame sentarme a upa tuyo, y sorprendete si te muestro alguna estrella, aunque te las sepas todas vos mentime y asombrate.
Después me gustaría que te agarren ganas de cocinarme unos fideos, no importa si no sabés hacer la salsa. Yo la hago, y podés revolver conmigo.

Ay, sí. Revolver. Se me ocurrió que podés venir a revolver mis sábanas, juntarlas con toda mi ropa, la de invierno y la de verano. Las medias, si tenés ganas, podes mezclar los pares y después esconderlas en mis botas cuando yo me haya quedado sinceramente dormida.

viernes, 8 de enero de 2010

DESESTRUCTURAS NARRATIVAS I

"ESTE ES EL FINAL DEL LIBRO". - dije en voz alta y lo recité:

Era tan necesario pasar mis dedos por la pantalla, había uno de esos bichitos que les encanta la luz artificial (porque al sol nunca los veo pegados). Además vos sabés que mi visibilidad supera los 10 kilómetros normales, permitidos por la naturaleza del cuerpo, de mis ojos.
Sabía claramente que no te gustaba que toque con mi mano la pantalla, y que me ibas a retar y a tratarme como si fuese una infante que te desafiaba.
Justo el otro día me pasó, de estar mirando fijo por un balcón, unas luces lejanas, en el horizonte, tan llenas de ciudad y humedad de Buenos Aires, con ese espejismo de agua que genera el asfalto; me pasó de sentirme caminando entre los montes de esas luces, y cuando bajaba a los valles, los pasaba saltando de dos en dos, me daba miedo estar hundida entre dos montañas, (bah, más que montañas eran mesetas. Qué digo mesetas!. Ni sierras. Lomas tal vez). Bueno, eso. No me gustaba.
Yo caminaba pensando en un video y escuché que me llamabas, pero para hacerme la pícara, me hice la que no te oía.
Así me alejé, me fui a pensar un rato. Y me perdí. No sabía cómo mierda volver.
Pero esta vez no me deseperé. Es más, aunque no lo creas, ni siquiera me puse a llorar.


LLORAR A PUSE ME SIQUIERA NI CREAS LO NO AUNQUE MAS ES. DESESPERE ME NO VEZ ESTA PERO. VOLVER MIERDA CÓMO SABÍA NO. PERDÍ ME Y RATO UN PENSAR A FUI ME ALEJÉ ME ASÍ. OÍA TE NO QUE LA HICE ME PÍCARA LA HACERME PARA PERO LLAMABAS, ME QUE ESCUCHÉ Y VIDEO EN UN PENSANDO CAMINABA YO.

Me gusta empezar a leer libros que ya leí. Es más, siempre te digo lo mismo. Me es difícil (casi imposible) renovar mi biblioteca. Renovar renovar.

Empiezo a leer el libro repetido, pero al revés. De atrás para adelante. Del diez al uno. De la Z la A.

Me gusta recorrerte diferente: de los dedos a la boca. De los dedos a la espalda.
A vos también.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Visitame un día

Si bien pasaron algunas horas de habernos conocido, yo te hice caso y armé una lista de cosas que nos gustan hacer.

  • Me encanta mostrarte películas que ya ví. Mirarte estando yo misma de perfil a la tv, y que ese mismo film que te someto a ver, se recree por completo reflejado en tus ojos (que de costado parecen de agua).

Entonces yo me imagino otras secuencias, capaz vos y yo adentro de esa misma escena, mismo guión, pero distinto porque ahora la película además de su trama, estás vos mirándola y yo mirándote.

  • Que me digas que te gusta mi ropa para en realidad tal vez me imagines así pero sin los breteles, los hombros al aire y que me vuelva a gustar que los quieras respirar cual si te estuvieses ahogando y mis hombros puedan salvarte la vida.

  • Me gusta tener que meditar siempre lo mismo para volver a decidir que voy a olerte de tal manera que mi nariz parezca un botón de ascensor viejo, a husmearte hasta que tal vez ya no te pueda oler de tan asemejado que tengo ese aroma.

  • También sería interesante que lo sepas, que me encanta comprarte cosas que después van a terminar estando en mi placard.
Porque si bien van a ser tuyas vos en realidad vas a querer que sean mías.

  • No solo eso, además me fascina el hecho de llevarte a pasear por la ciudad, y que estés agarrado de mi cabeza, a veces provocándome escalofrío porque no te gusta el paseo, o sí, no te conozco, no puedo adivinarte siempre.
Pero igual vos me perdonás, aun sin haber cometido error alguno, porque vos tampoco me conocés, o sí.


martes, 15 de diciembre de 2009

Esa cabeza

Que me muero si se me corta la luz,
si se me corta el cerebro y se me corta el sueño.

Es uno de esos típicos días que me agarra acercarme a la ventana y gritarle al hombre pájaro, que viene a las siete de la mañana, me canta y después sale volando.
Y yo lo llamo, le silbo, pero él se va volando mirando hacia atrás, sabiendo que aunque no cumpla, por la mañana siguiente va a volver.

No consigo dormir. Camino buscando dormir, pregunto en cada lugar, pero dormir no tienen.
Tengo poco despertarme en mitad de la noche, pero es simplemente por eso mismo que menciono y no consigo.

Algunos me dicen que tal vez sería mejor irme de esta ciudad. Tal vez hasta podría encontrar un acostarme, pero sinceramente lo dudo.

Porque debe ser mi almohada que de hecho el otro día, se me ocurrió pintarla de azul. Azul profundo. En una de esas me hundía de azul.
Tanto, que hasta miraba mis piernas y me daba cuenta que tenía una vena gigante en forma de espiral, de ese mismo color.
Ahí mismo, la repulsión.

domingo, 4 de octubre de 2009

RI-SUEÑA

Qué risueña sos cuando con la mano te tapás la boca,
perpleja, con tus uñas rojas.
(Y pensar que jamás te vi con las uñas así) siempre tan torpe y tosca, con tu pulso imposible.
Tu pulso imposible. Imposible


Esos párpados que alguna vez fueron mariposas en mí,
siempre con pestañas claras y finitas,
me llevan de visita entre sábanas que no pican, y toallones suaves.

Muñequita tan chiquita y frágil, no me busques más entre los sacos,
no te me vueles con cualquier viento.
Siempre vólatil.

Sé muy bien que acudirte no puedo, y perdoname el lugar que elegí para vos.
Era lo más lejos de mi almohada. Lo más lejos de la puerta.
Vos te imaginabas que si un día nos peinábamos distintos, tu lugar estaba asignado.
No hay siquiera necesidad que me espíes..

El paseo diario está prometido, (no me olvido de mí, no te olvido de mí)
al menos cuando te llevo puesta en mis rodillas, aunque a veces te resbales y caigas en mis tobillos.
Yo te dejo deambular. Porque vaya uno a saber cuánto podés llegar a tardar, divagando en el asfalto, husmeando entre zapatos y paraguas.

domingo, 31 de mayo de 2009

Siquesoyde aire

No me lo discutas,
Si que soy de aire, de mucho aire.

Eso no me impide flotar en el agua con vos,
te abrazo mucho,me cuelgo, casi te asfixio, pero mío, no te escapes,no me dejes flotar sola que sino levito y me voy volando.

Menos mal que me ayudas a hundirme un ratito en el agua, así descansamos y los pies se relajan,

y yo te sigo apretujando,de paso miro a los demás y soy una egoísta porque yo soy laúnica que flota en el agua siendo deaire.

no me lo discutas más, soy de aire y se acabó.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Hermoso día feo

Que lindo cuando me prometiste lloverme toda,
si tan solo bastó que me hagas acordar de ese frío que empuja las hojitas amarillas como una alfombra larga que va de esquina en esquina y duerme abajo de los autos,
y que juramos no ponernos locos el día que nos toque ponernos un abrigo, después de tanto tiempo.

Yo espero que me lluevas otra vez, pero sobretodo que me lluevas torrencialmente, si es posible con truenos que asusten a la gente,
nada de lloviznas finitas (aunque debo confesar que me hacen reír tímidamente).

Es un ida en vuelta en colectivo, del centro hasta mi habitación,
y las nubes se ponen tan grises, tan tupido, tan denso, a punto de vomitar un gris oscuro, que están esperando a que llegues, para relajarse y lloverme. Lloverme adentro de casa. Lloverme en mi habitación.

Lloverme incluso hasta dentro del placard. Lloverme sobre los brazos, lloverme sobre mi estómago, pero bien adentro mío.

lunes, 6 de abril de 2009

Tenía que pasarse

No puedo creerlo, ya me siento de jueves otra vez

Estoy desbordada de un solo color, y mis palabras se estiran, toman velocidad, corren hasta la esquina y vuelven saltando como idiotas pero tiernas a la vez,

Esta indecisión gustativa está eléctrica como el agua que se dispara a chorros cuando pega con una cuchara,
Ya no puedo prohibirte bajo ningún aspecto que sueñes con esa vez que prometí acariciarte y comerte con los párpados.

Si tan solo me bastaran los dedos para enumerar las veces que jugamos carreras de mente, conciencia y velocidad, y vos me ganabas claro, tenés las piernas mucho más largas, y no me valía, pero no me dejabas ni discutir esa injusticia.

Vos, que pensabas que cada vez que me tirabas un beso yo lloraba dentro mío a mansalva,
ni te imaginabas que en ese momento me reía por dentro imaginándote sin ropa, y ahí nomás el escalofrío desagradable y unas terribles ganas de dormir sola, muy sola.

domingo, 15 de marzo de 2009

Haceme el favor

Yo te pido que no me dejes sacarme la ropa en mitad del vagón,
que me prohibas meterme los dedos en la naríz
que me reduzcas hasta ser una moneda plateada y llevarme en el agujero de tu bolsillo, y que nunca me uses ni para dar limosna.


Yo te pido ser ese papel importante que te olvidaste sobre tu cama,
que me rasques los tobillos con una frazada,
que al pronunciar mi nombre te vuelvas tartamudo por ese instante, así me nombrás más tiempo que de costumbre.

Te pido que me pongas las medias del lado de adentro, mientras trato de desperezarme a la mañana,
que me obligues a pararme derepente de la silla cuando hace calor así me mareo,
que me tapes los ojos con un pañuelo y me subas a un colectivo,
que me guardes en una servilleta un suspiro con gusto a lo que acabas de comer, un bostezo con olor a vino y un ronquido seco.

sábado, 28 de febrero de 2009

Articulaciones

Quiero completarte,
yo se que soy la culpable de haberte desarmado aquella vez.

No se como hacer para pedirte disculpas, ya dificilmente puedas perdonarme. No porque no quieras, si no porque te faltan partes.

Yo te juro que no quise ser cruel. Fue un instante que se me escapó de las manos e inevitablemente, como si fueses un palo de bowling, volaste por el aire. Y te desarmaste todo.
Mirá, me acuerdo y se me eriza la piel.

Tengo tan fresco el recuerdo de levantarme los tres días siguientes y ver que llovían al lado de mi ventana, todas tus uñas.
Es más, es el día de hoy que camino por la calle y veo al lado de algún que otro árbol, una de tus pestañas.

Pienso en tus dedos y me pongo mal. A veces me da impresión, saber que tengo en la heladera guardada tu laringe y tu sentido común.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Preguntame lo que quieras

Disculpá, te hago una consulta?

- Sí, claro, decime.

¿Me dejás morderte con mis párpados y hacerte ventosa con la naríz mientras te paso mi rostro por la espalda?

- Sí, es acá nomás. Al fondo, doblando a la izquierda.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Cuadro congelado

Aunque pude volver por ese empedrado sin revoltijos en el estómago,

te busqué en el círculo más chico del vidrio, ese amarillo traslúcido de la ventana casi asfixiante de un baño en un lugar desconocido.

Demás está decir que te encontré en cada azulejo, y vos, desconsiderado, me tirabas con serpentinas y te reías cuando la misma me cortaba la piel de entre los dedos.
Además eran horribles esos colores.

Mejor cierro mis ojos, no quiero ni saber dónde estoy.

Me siento en un banco en medio del suelo de madera y alguien me mira como si estuviese abrazado a mí y conversándome, logrando hacerme reír. Entonces me levanto, voy corriendo tratando de no pisar mal e irme al suelo, y me acuesto en mitad de la noche, muchas estrellas, y yo hago fuerza porque nadie me vea y a la vez, todos me miran, porque me tiro boca abajo con los brazos debajo de la frente y pataleo.

Esa ropa de verano no me ayuda mucho, y fuera de tus días se aún que estoy más adentro todavía.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Suelo sentir

que estoy en el suelo
y de pronto en la terraza del edificio más próximo a la Av. Sta Fé. no se a qué altura realmente.

Me pregunto dónde habrá ido a parar la cantidad de comida que ingerimos mirándonos y riéndo a la vez. Ya debe ser parte de mi sangre. Parte de mis glóbulos blancos.
Parte de mí.

Y otra vez suelo sentir,

que voy de abajo hacia arriba de vez en cuando.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Fuera de lo común

Si bien nunca utilizé este espacio para mostrar mis trabajos, me tomo el atrevimiento de dejar un link de Clarín digital, en donde salió publicada una nota sobre los Hostels, y con ella, un documental que realizé acerca de esta nueva tendencia.

http://www.ciudad.com.ar/2008/11/04/actualidad/01795794.html

(está reducido según los parámetros de la nota)

lunes, 27 de octubre de 2008

hoy era el día

estaba totalmente segura,

Si bien, en dos andenes diferentes vi a dos personas con el saco mal abotonado (léase un botón metido en el ojal equivocado), la puerta del tren paró justo delante mío.

Qué alegría inmensa sentí. Pude elegir el lugar donde dormir siete estaciones mientras apoyaba mi cabeza en una mano, y la gente pensaba que estaba preocupada por algo.

Pero no era así. Nomás hablaba conmigo hasta que dos lapiceras cortaron mi conexión con el mundo subconciente y el chico de remera de colores se rió de mí.

domingo, 12 de octubre de 2008

frag/men/ta/da por la misma ciudad

Sólo mi mente y yo sabemos una verdad,
también pudimos comprobar,
que caminar cuarenta cuadras con botas sobre el asfalto puede llegar a doler

como andar por la calle equivocada sabiendo que lo es,
y sentir que un brazo sube hasta el séptimo piso del edificio más alto,
que las rodillas se rompen en 25 pedacitos cada una,
los ojos se pegan a los talones,
y la espalda se toma un colectivo que viaja en dirección contraria.

Salir disparado caminando a toda velocidad,
e ir sin rumbo, sin saber a dónde realmente nos dirigimos,

porque el alma navega por el piso entre los pies de la gente,
sólo las piernas se mueven alternadamente a 60 km/h con tal de huír y al fin, poder poner la cara que uno quiere.

Para después, retratarla.
Y al otro día al despertar, sienta que el momento de calamidad ya no es para tanto.

Ya las partes vuelven solas, la ciudad las sigue fragmentando, pero a las doce de la noche regresan.

sábado, 27 de septiembre de 2008

menos mal

que no nos aguantamos más

pero igual nos agarra cuando pensamos en viajar en taxi


mirá, mejor me callo.
no sea cosa de arruinar un día primaveral

lunes, 15 de septiembre de 2008

Amenazas a las pestañas de abajo

Hoy estamos sobrios,
como casi siempre y nunca.

Seguimos en la búsqueda.
yo tú él
ella

lunes, 8 de septiembre de 2008

- A veces me parezco a un par -

El pie derecho se le torcía un poco, porque tenía roto el zapato, aunque de terca no lo quería hacer a un lado.

Algo escuché que ella le decía a no se quién, que sabía que había sido pensada casi un día entero. Y que por ende, había dolido.
El otro le preguntaba cómo podía tener tal certeza, pero igual se reía porque en el fondo, le creía absolutamente todo.

Una manito que acaricia la suavidad de la comisura de los labios, le generaba una insostenible carcajada que hasta le daban naúseas y terminaba llorando porque no podía parar de reír...

¿Cómo no traer en sueños, a semejantes disparates inocentes y tan demostrativos de la locura pícara que lleva encima? ¿Cómo no pensar en imágenes?

Al fin y al cabo, nunca dijo que le aborrecía tal cosa. Así que mejor, me atengo.