miércoles, 28 de julio de 2010
Quedamos
Teníamos mucho calor, del insoportable.
Sin embargo, yo me vestí con muchas capas de ropa, así al menos tardaba un poco más antes de irme a dormir. Vos sabés que se me vuelve difícil esto de acostarme y navegar entre el algodón de la almohada, tragando agua cada vez que encuentro el blanco de tu ojo.
Ya ni me acuerdo qué día era, en el que me preguntabas por cada prenda que vestía.
Que por qué el color de mis medias, que dónde había comprado mis cordones nuevos, que desde cuándo me gustaban las remeras cortas, etc etc.
Y yo, en lugar de contestarte, por cada pregunta que hacías, me cortaba un mechoncito de pelo. Lo levantaba con mis dedos frente a mis ojos y lo medía comparándolo con tus manos, inquietas por tanta curiosidad.
sábado, 12 de junio de 2010
Plano
Que yo sepa, no acordé nada con vos. Porque ahora no me queda otra que imaginarme tu casa; ser arquitecta de tu memoria, desmecharte todo el pelo, navegar en el empapelado de tu living.
Todo eso, mientras escucho a los peces ladrar.
viernes, 28 de mayo de 2010
F
lunes, 3 de mayo de 2010
¡Carraspeá querida!
¿Qué clase de preguntas son esas?
Si total qué te importa cuán crujiente es mi mandíbula, cuántas veces me acerqué al piso a escuchar la vibración de tus pasos graves, y lo muy enferma de tos que me pone tu pelo dócil.
Pasear en auto con vos, es igual a un San Valentín a solas,
una caída de sistema a punto de pagar la factura.
Ahora bien, ya que no te metaforeás conmigo, al decirte que una plumita me hipnotiza y vos respondiéndome que parece un hilo de flema,
¿Qué mejor que pedirte me exprimas unos limones inmaduros, de verano finalizado?
sábado, 27 de marzo de 2010
Ahora tengo
El plano es muy fácil de resolver:
Coordenadas X; Y.
Vos sos "X", muy horizontal. Yo soy "Y", vertical, a veces parábola.
(X;Y)
Yo estoy en el 7 y vos en el 5.
Me uno con el 2, y vos conmigo. Con el 7.
Somos impares, vos sos un cinco. ¿Te das cuenta? ¿Por qué tenías que ser un cinco?. ¿No entendés que si sumás conmigo, resultamos en un "12"? Yo quiero ser más que un doce, más que un año.
Quiero que sumemos por estaciones, de 3 en 3. De verano a otoño, y así. Aunque a otoño ni llegamos.
Tanto que pensaba bailarte como una hoja que cae de un árbol... para después convertirme en ese crujido placentero, cuando me pises sin querer y me rompas de casualidad.
El lino te queda tan bien. El amarillo no. Parecés un pato amargado, salido de mi vista.
sábado, 20 de febrero de 2010
Moderno - Capítulo II
Yo te quiero decir algo: no pensé que iba a encontrarte como gerente ni nada por el estilo, de ese hotel.
Fui con la idea que vos no tenías nada que ver, que simplemente no sabías que había un hotel que se llamaba como vos. Porque no creo que si lo sabías, me lo hubieses ocultado; sabías que no me iba reír.
La habitación que me dieron era medio incómoda, te dije. Más allá que los muebles olían dulce, la cama… la cama no solo tenía el tamaño de una cámara de fotos, si no que se comportaba como tal:
Me quise tirar de espaldas a la cama, confiada que era tan confortable como parecía, cuando en la caída me golpeé la cabeza contra el respaldo. No sabés como sonó.
Se me desacomodaron todas las ideas que tenía, hasta te nombré con las letras al revés, pensé que estabas al lado mío y todo.
Perdoname que te cuente esto, yo se como te pone saber sobre golpes en la cabeza.
A vos no te gustaba que nos pase eso, si hasta te daban ganas de llorar cuando yo te contaba de alguien que se golpeó la cabeza contra el respaldo de su cama. No se aún porque, pero siempre me enteraba, al menos una vez en la semana, de alguien que le sucedía. Y al instante, me daban ganas de llamarte y contarte que alguien se había golpeado la cabeza, y hablarte con acento colombiano, para evitar que te angustie la noticia y hacerte reír un poco.
Cuando me golpeé la cabeza en la cama de este hotel, de repente vi todo blanco, fue como un flash de una cámara analógica (así, uno, y fuerte…nada de doble flash para evitar ojos rojos.).
Una vez que me pude levantar, y me acosté despacito, como si cuidase mi ciática, agarré mi libro (lo único que había llevado de equipaje).
Te leí varias veces, faltaba poco para que te aprenda de memoria.viernes, 12 de febrero de 2010
Moderno - Capítulo I
Me quedé sorprendida, pero después de reírme un rato (¿Y cómo no? no es tan común que te llames igual que un hotel), me animé a entrar. Me imprimí la dirección y esperé a que sea sábado a la mañana para viajar hasta ahí y hospedarme en ese hotel que se llama como vos.
No vas a creer lo que me pasó.
Cuando entro al hotel, un botones (que de hecho los botones de su saco, increíblemente eran del mismo color que tus ojos), agarra mi equipaje y me mira extrañado. Porque mi valija estaba más que liviana.
Y claro. No llevé nada. Si lo único que pensaba hacer, es en la hora en que no hay nadie y la gente sale a pasear, entrar por la ventana de cada habitación y robarme las sábanas de las camas, todas que digan tu nombre. Bueno, no, el nombre del hotel. Para así después doblarlas bien prolijas y guardarlas en mi valija.
Una vez ya en la habitación, siento un olor raro. Era dulce, ya demasiado.
Llegué a pensar que tal vez ese aroma tan exagerado, se debía a que los muebles eran de caramelo, o de chocolate. Si era así, sentía que sarcásticamente iba a ganar esta competencia de acusaciones a mi infantilidad constante.
Después de pensarlo un rato, como total nadie me veía, me acerqué a un escritorio y chupé la madera con asco.
No tenía gusto a golosinas. Tenía mucho gusto a tus brazos.
Me decepcioné de tal forma, que me acerqué a la ventana, y repudié tu nombre hasta quedarme afónica.
La gente de la habitación de al lado, me miraba extrañada.
Estaba gritando el nombre del hotel. No. Era tu nombre.
martes, 26 de enero de 2010
BU
Cualquier sonido extraño puede hacerme salir el corazón por la boca. Igual yo se que te gusta cuando pasa eso, porque venís con mi corazón en tu mano y me hacés abrir la boca muy grande y te reís mientras tratás de que lo trague y devolvérmelo a su lugar.
A mi me da un poco de miedo los papeles de tus pantalones, asi que cuando vos no mirás, te meto la mano en los bolsillos y te los saco. Después los guardo en mi cajón de la mesita de luz, y cuando te fuiste, los huelo un poco.
A veces hay tanto eco que prefiero entonces meterme en el baño a hablar por teléfono para que después vos aparezcas, justo cuando abro la puerta.
Y otra vez diga esa expresión de susto y me lleve la mano al pecho.
Así entonces, vos me abraces algo.
miércoles, 20 de enero de 2010
Una tuerca para este tornillo
- No, mirá, me quedan solo estas...pero no creo que te vayan, sos muy linda.
------------------------------------------
- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.
- A ver, dejame fijarme...
- ...
- Ahora que te veo, creo que no me quedan de las que me pedís...¿Estás comiendo bien vos?
- Sí, ¿Qué tiene que ver? yo quiero una tuerca, para este tornillo . (Leves nervios)
- No, lamento desilusionarte...no tengo más.
------------------------------------------
- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.
- (Risas)
- ¿De qué se ríe?
- No nada, es que es medio difícil en esta época del año conseguir una tuerca para ese tornillo.
- No me diga eso, porque hace bastante tiempo que me dicen lo mismo. Yo solo quiero una tuerca para este tornillo. (Luego, leve sollozo)
- Mirá, ¿Sabés dónde se me ocurre que puede haber?
- ¿Dónde? - (Leve deglución de sollozo)
- Tenés que cruzar esta avenida, después vas dos cuadras más en contra de los autos, y ahí seguro que encontrás.
------------------------------------------
- Hola, estoy buscando una tuerca para este tornillo.
- Dejame averiguarte.
- No, necesito ya, una tuerca para este tornillo. No puedo dejar que me averigües. No quiero que me averigües. Si querés investigame, pero es la última vez que te lo digo.
miércoles, 13 de enero de 2010
FRANCA
Esc 08
INT - HAB. - NOCHE
Hola, si, estás vos al lado mío. Bueno, no, no parece.
Yo creo que si seguís con esa respiración poco respetuosa, me voy a seguir haciendo la dormida.
SI.
Lo decidí.
Apretujame, haceme cosquillas, y yo voy a estar dormida. Hasta incluso voy a hacerme la que hablo mientras duerme, y voy a decir, "¿Qué pasa Franco?" y me voy a hacer la que pone cara de triste como si me obligacen a despertar después de tres horas de sueño nomás.
Vos me vas a preguntar quién es Franco y yo te voy a decir, que no conozco a ningún Franco, y me voy a reír excusándome con que deliré.
Si no me preguntás, me voy a levantar como asustada, brusca post pesadilla y te voy a agarrar la cara con una mano, un poco fuerte tal vez y voy a decirte que soñé con un Franco.
Me estás pertubando cada vez más, pienso ponerme encima tuyo y decirte como muchas "E", la palabra "Qué" QUE QUE QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
y obvio, no vas a entender nada, algo que para mi es mejor, porque quiero lograr ese estado incomprensible.
Acariciame un rato, no sabés donde, yo te digo. Pero después reite un rato, me ponés nerviosa, me voy a hacer la dormida otra vez si no decís algo,
...
Está bien, no digas nada, dejame sentarme a upa tuyo, y sorprendete si te muestro alguna estrella, aunque te las sepas todas vos mentime y asombrate.
Después me gustaría que te agarren ganas de cocinarme unos fideos, no importa si no sabés hacer la salsa. Yo la hago, y podés revolver conmigo.
Ay, sí. Revolver. Se me ocurrió que podés venir a revolver mis sábanas, juntarlas con toda mi ropa, la de invierno y la de verano. Las medias, si tenés ganas, podes mezclar los pares y después esconderlas en mis botas cuando yo me haya quedado sinceramente dormida.
viernes, 8 de enero de 2010
DESESTRUCTURAS NARRATIVAS I
Era tan necesario pasar mis dedos por la pantalla, había uno de esos bichitos que les encanta la luz artificial (porque al sol nunca los veo pegados). Además vos sabés que mi visibilidad supera los 10 kilómetros normales, permitidos por la naturaleza del cuerpo, de mis ojos.
Sabía claramente que no te gustaba que toque con mi mano la pantalla, y que me ibas a retar y a tratarme como si fuese una infante que te desafiaba.
Justo el otro día me pasó, de estar mirando fijo por un balcón, unas luces lejanas, en el horizonte, tan llenas de ciudad y humedad de Buenos Aires, con ese espejismo de agua que genera el asfalto; me pasó de sentirme caminando entre los montes de esas luces, y cuando bajaba a los valles, los pasaba saltando de dos en dos, me daba miedo estar hundida entre dos montañas, (bah, más que montañas eran mesetas. Qué digo mesetas!. Ni sierras. Lomas tal vez). Bueno, eso. No me gustaba.
Yo caminaba pensando en un video y escuché que me llamabas, pero para hacerme la pícara, me hice la que no te oía.
Así me alejé, me fui a pensar un rato. Y me perdí. No sabía cómo mierda volver.
Pero esta vez no me deseperé. Es más, aunque no lo creas, ni siquiera me puse a llorar.
LLORAR A PUSE ME SIQUIERA NI CREAS LO NO AUNQUE MAS ES. DESESPERE ME NO VEZ ESTA PERO. VOLVER MIERDA CÓMO SABÍA NO. PERDÍ ME Y RATO UN PENSAR A FUI ME ALEJÉ ME ASÍ. OÍA TE NO QUE LA HICE ME PÍCARA LA HACERME PARA PERO LLAMABAS, ME QUE ESCUCHÉ Y VIDEO EN UN PENSANDO CAMINABA YO.
Me gusta empezar a leer libros que ya leí. Es más, siempre te digo lo mismo. Me es difícil (casi imposible) renovar mi biblioteca. Renovar renovar.
Empiezo a leer el libro repetido, pero al revés. De atrás para adelante. Del diez al uno. De la Z la A.
Me gusta recorrerte diferente: de los dedos a la boca. De los dedos a la espalda.
A vos también.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Visitame un día
- Me encanta mostrarte películas que ya ví. Mirarte estando yo misma de perfil a la tv, y que ese mismo film que te someto a ver, se recree por completo reflejado en tus ojos (que de costado parecen de agua).
Entonces yo me imagino otras secuencias, capaz vos y yo adentro de esa misma escena, mismo guión, pero distinto porque ahora la película además de su trama, estás vos mirándola y yo mirándote.
- Que me digas que te gusta mi ropa para en realidad tal vez me imagines así pero sin los breteles, los hombros al aire y que me vuelva a gustar que los quieras respirar cual si te estuvieses ahogando y mis hombros puedan salvarte la vida.
- Me gusta tener que meditar siempre lo mismo para volver a decidir que voy a olerte de tal manera que mi nariz parezca un botón de ascensor viejo, a husmearte hasta que tal vez ya no te pueda oler de tan asemejado que tengo ese aroma.
- También sería interesante que lo sepas, que me encanta comprarte cosas que después van a terminar estando en mi placard.
- No solo eso, además me fascina el hecho de llevarte a pasear por la ciudad, y que estés agarrado de mi cabeza, a veces provocándome escalofrío porque no te gusta el paseo, o sí, no te conozco, no puedo adivinarte siempre.
martes, 15 de diciembre de 2009
Esa cabeza
si se me corta el cerebro y se me corta el sueño.
Es uno de esos típicos días que me agarra acercarme a la ventana y gritarle al hombre pájaro, que viene a las siete de la mañana, me canta y después sale volando.
Y yo lo llamo, le silbo, pero él se va volando mirando hacia atrás, sabiendo que aunque no cumpla, por la mañana siguiente va a volver.
No consigo dormir. Camino buscando dormir, pregunto en cada lugar, pero dormir no tienen.
Tengo poco despertarme en mitad de la noche, pero es simplemente por eso mismo que menciono y no consigo.
Algunos me dicen que tal vez sería mejor irme de esta ciudad. Tal vez hasta podría encontrar un acostarme, pero sinceramente lo dudo.
Porque debe ser mi almohada que de hecho el otro día, se me ocurrió pintarla de azul. Azul profundo. En una de esas me hundía de azul.
Tanto, que hasta miraba mis piernas y me daba cuenta que tenía una vena gigante en forma de espiral, de ese mismo color.
Ahí mismo, la repulsión.
domingo, 4 de octubre de 2009
RI-SUEÑA
perpleja, con tus uñas rojas.
(Y pensar que jamás te vi con las uñas así) siempre tan torpe y tosca, con tu pulso imposible.
Tu pulso imposible. Imposible
Esos párpados que alguna vez fueron mariposas en mí,
siempre con pestañas claras y finitas,
me llevan de visita entre sábanas que no pican, y toallones suaves.
Muñequita tan chiquita y frágil, no me busques más entre los sacos,
no te me vueles con cualquier viento.
Siempre vólatil.
Sé muy bien que acudirte no puedo, y perdoname el lugar que elegí para vos.
Era lo más lejos de mi almohada. Lo más lejos de la puerta.
Vos te imaginabas que si un día nos peinábamos distintos, tu lugar estaba asignado.
No hay siquiera necesidad que me espíes..
El paseo diario está prometido, (no me olvido de mí, no te olvido de mí)
al menos cuando te llevo puesta en mis rodillas, aunque a veces te resbales y caigas en mis tobillos.
Yo te dejo deambular. Porque vaya uno a saber cuánto podés llegar a tardar, divagando en el asfalto, husmeando entre zapatos y paraguas.
domingo, 31 de mayo de 2009
Siquesoyde aire
Si que soy de aire, de mucho aire.
Eso no me impide flotar en el agua con vos,
te abrazo mucho,me cuelgo, casi te asfixio, pero mío, no te escapes,no me dejes flotar sola que sino levito y me voy volando.
Menos mal que me ayudas a hundirme un ratito en el agua, así descansamos y los pies se relajan,
y yo te sigo apretujando,de paso miro a los demás y soy una egoísta porque yo soy laúnica que flota en el agua siendo deaire.
no me lo discutas más, soy de aire y se acabó.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Hermoso día feo
si tan solo bastó que me hagas acordar de ese frío que empuja las hojitas amarillas como una alfombra larga que va de esquina en esquina y duerme abajo de los autos,
y que juramos no ponernos locos el día que nos toque ponernos un abrigo, después de tanto tiempo.
Yo espero que me lluevas otra vez, pero sobretodo que me lluevas torrencialmente, si es posible con truenos que asusten a la gente,
nada de lloviznas finitas (aunque debo confesar que me hacen reír tímidamente).
Es un ida en vuelta en colectivo, del centro hasta mi habitación,
y las nubes se ponen tan grises, tan tupido, tan denso, a punto de vomitar un gris oscuro, que están esperando a que llegues, para relajarse y lloverme. Lloverme adentro de casa. Lloverme en mi habitación.
Lloverme incluso hasta dentro del placard. Lloverme sobre los brazos, lloverme sobre mi estómago, pero bien adentro mío.
lunes, 6 de abril de 2009
Tenía que pasarse
Estoy desbordada de un solo color, y mis palabras se estiran, toman velocidad, corren hasta la esquina y vuelven saltando como idiotas pero tiernas a la vez,
Esta indecisión gustativa está eléctrica como el agua que se dispara a chorros cuando pega con una cuchara,
Ya no puedo prohibirte bajo ningún aspecto que sueñes con esa vez que prometí acariciarte y comerte con los párpados.
Si tan solo me bastaran los dedos para enumerar las veces que jugamos carreras de mente, conciencia y velocidad, y vos me ganabas claro, tenés las piernas mucho más largas, y no me valía, pero no me dejabas ni discutir esa injusticia.
Vos, que pensabas que cada vez que me tirabas un beso yo lloraba dentro mío a mansalva,
ni te imaginabas que en ese momento me reía por dentro imaginándote sin ropa, y ahí nomás el escalofrío desagradable y unas terribles ganas de dormir sola, muy sola.
domingo, 15 de marzo de 2009
Haceme el favor
que me prohibas meterme los dedos en la naríz
que me reduzcas hasta ser una moneda plateada y llevarme en el agujero de tu bolsillo, y que nunca me uses ni para dar limosna.
Yo te pido ser ese papel importante que te olvidaste sobre tu cama,
que me rasques los tobillos con una frazada,
que al pronunciar mi nombre te vuelvas tartamudo por ese instante, así me nombrás más tiempo que de costumbre.
Te pido que me pongas las medias del lado de adentro, mientras trato de desperezarme a la mañana,
que me obligues a pararme derepente de la silla cuando hace calor así me mareo,
que me tapes los ojos con un pañuelo y me subas a un colectivo,
que me guardes en una servilleta un suspiro con gusto a lo que acabas de comer, un bostezo con olor a vino y un ronquido seco.
sábado, 28 de febrero de 2009
Articulaciones
yo se que soy la culpable de haberte desarmado aquella vez.
No se como hacer para pedirte disculpas, ya dificilmente puedas perdonarme. No porque no quieras, si no porque te faltan partes.
Yo te juro que no quise ser cruel. Fue un instante que se me escapó de las manos e inevitablemente, como si fueses un palo de bowling, volaste por el aire. Y te desarmaste todo.
Mirá, me acuerdo y se me eriza la piel.
Tengo tan fresco el recuerdo de levantarme los tres días siguientes y ver que llovían al lado de mi ventana, todas tus uñas.
Es más, es el día de hoy que camino por la calle y veo al lado de algún que otro árbol, una de tus pestañas.
Pienso en tus dedos y me pongo mal. A veces me da impresión, saber que tengo en la heladera guardada tu laringe y tu sentido común.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Preguntame lo que quieras
- Sí, claro, decime.
¿Me dejás morderte con mis párpados y hacerte ventosa con la naríz mientras te paso mi rostro por la espalda?
- Sí, es acá nomás. Al fondo, doblando a la izquierda.
